St.  John  the  Evangelist Catholic  Church

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reflexiones 
de septiembre de 2020

 

  

 

 

 

 

 

 

 

Reflexion:

“Sígueme” 

Las exigencias del Reino están en juego. No hay disculpas que valgan. La invitación de Jesús a seguirle exige una respuesta sin titubeos (aunque casi siempre titubeamos), pero Él es rotundo y pide una respuesta/actitud contundente. Son frases cortantes dichas de camino. Jesús no se para a dar explicaciones ni a pedirlas. Ya lo ha hecho previamente muchas veces. Ahora se trata de responder a su invitación a seguirle. ¡Sígueme! Es un imperativo sin dulcificaciones ni componendas. Él ya conoce de sobra las disculpas para retrasar el seguimiento. Es éste un evangelio que podríamos llamar “evangelio vocacional” o evangelio para no mirar por el espejo retrovisor y decidirse a avanzar. No hay que volver la vista atrás. Hay que confiar en el arado y en el surco/huella que traza en la vida personal.

No reduzcamos este evangelio a las llamadas sacerdotales o de vida religiosa; sería reducirlo en exceso. Es una llamada/invitación a cada uno para ser discípulos suyos. Como dice un amigo, experto en

 

XXVI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 

llamadas claras, sin sordina, y en respuestas escuetas: “La vocación es como un itinerario con señales de pista. Cada señal lleva a la señal siguiente, sin saber el término definitivo. Más que un conocimiento del futuro, es una correspondencia amorosa, es una amistad”. Pensemos unos instantes esta definición tan clara y que podemos completar con esta otra aparentemente más alambicada: “No se sigue porque se deja; se deja porque se sigue”. El reino/presencia de Dios es así, parece contradictorio, pero no lo es. Aunque, la verdad, cuesta entenderlo. Y más aún, aceptarlo.

Hoy, fiesta de S. Jerónimo. Tradujo la Biblia al latín más común, más asequible, por eso se llama La Vulgata, no por ser el latín vulgar, sino porque era el que hablaba el pueblo llano, el vulgo.  

 

!QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reflexion:

“Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar” 

Estas palabras de Jesús son la conclusión de un encuentro con un futuro apóstol, Natanael. Jesús alaba su forma de ser: “un israelita de verdad, en quien hay engaño”. Ser israelita de verdad implica ser un hombre recto, responsable, coherente. Además, percibe en él a esa persona sincera que transmite seguridad y donde la verdad prevalece sobre otros aspectos de la vida. La pregunta de Natanael refleja bien su actitud sincera: “¿De qué me conoces?”

La respuesta de Natanael, tras las palabras de Jesús, es una confesión auténtica de la condición mesiánica de Jesús. El evangelista ha resumido en este breve diálogo algo que sería mucho más amplio en su realidad. Él lo ha resumido en breves, pero enjundiosas pinceladas. En ellas se percibe la

 

 

 

 

 

 

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intuición de Jesús al describirle de esa forma tan positiva y el dibujo de una persona íntegra, así como la respuesta del apóstol convencido de que quien le habla es el Hijo de Dios.

Jesús trae a colación la realidad de los ángeles de Dios, que suben y bajan sobre el Hijo del Hombre. Y ahí se aclara lo que hemos leído en la primera lectura.

Fue un primer encuentro con Jesús. Después viene su seguimiento fiel. La lectura puede servirnos a todos nosotros para recordar nuestro primer encuentro.   

 

!QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡     

       

   

 

 

 

 

 

 

 

 Reflexion:

“El más pequeño de nosotros es el más grande” 

San Lucas en este texto del evangelio nos habla de humanidad y no de grandezas.

Jesucristo llevaba mucho tiempo instruyendo a sus discípulos con sus enseñanzas, pero ellos tenían la mente tan cerrada que no comprendían lo que el Maestro quería decirles. Un día los discípulos iban discutiendo quién sería el más importante entre ellos. Jesús adivinando lo que pensaban, cogió un niño y lo puso a su lado y les dijo: “El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado”. El más pequeño de vosotros es el más importante.

Lección de humanidad y sencillez, pero aún así ellos siguen ciegos para no comprender qué quería decirles el Maestro, porque

 

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Juan le dice: “Maestro hemos visto a uno echando demonios en tu nombre y se lo hemos impedido porque no era de los nuestros”, y Jesús le contestó: “no se lo impidáis, el que no está contra nosotros, está a favor nuestro”.

Los discípulos creían que solamente ellos podían hacer esos milagros porque estaban con Jesús, pero no era así, no comprendían que el que tiene verdadera fe en Dios, puede mover montañas.

A todos nos van más las grandezas de este mundo que la humanidad, ¿Por qué es así?, ¿acaso hemos visto rasgos de grandeza en la vida de la Virgen? No. Ella, ¿qué contestó al Ángel Gabriel?: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Imitémosla.

  

 

!QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡     

 

 

        

 

 

 

 

 

 

 Reflexion:

“Seamos valientes, no tengamos miedo” 

Un pasaje muy breve el que este sábado nos proclama la Iglesia. Jesús anuncia a sus amigos lo que le va a ocurrir… “el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”, y ellos tenían miedo a preguntarle.

¿Y nosotros? ¿Tenemos miedo a preguntarle y preguntarnos cuando lo entregamos?

Hoy la Iglesia nos invita a reflexionar sobre los miedos que nos impiden avanzar. Nos invita a pararnos a pensar cuántas veces, cómo y cuándo entregamos a Jesús, traicionamos a Jesús.

El miedo forma parte de la condición humana, y nos hace actuar como no querríamos. El miedo nos paraliza, nos hace dejar de ser nosotros mismos, pues, uno puede tener convicciones fuertes y profundas, pero llega un momento en el que se encuentra acorralado,

 

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acusado, coaccionado… y el miedo puede llegar a traicionar esas convicciones fuertes y profundas.

También, cuando tenemos que dar testimonio de nuestra fe, podemos sentirnos amenazados por el miedo al ridículo, por la vergüenza, por el miedo al qué dirán, por el miedo a ser señalado con el dedo… y en esos momentos, si bien no negamos, el miedo puede hacer que callemos, que no profesemos públicamente nuestras convicciones, nuestra fe.

En estas circunstancias Jesús nos dice: sed valientes, no tengáis miedo, porque yo os ayudo; mi gracia, mi fuerza, mi amistad está a vuestro lado siempre.

  

 

!QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡    

 

 

 

 

 

  

       

 

 

 

 

 

 

 

 

 Reflexion:

“¿Quién decís que soy yo?” 

Gran parte de nuestra vida está determinada, no por cualquier tipo de personas, sino por las personas que hemos dejado que entren en nuestro corazón. Son esas personas que nos quieren y a las que queremos, esas personas a las que escuchamos y nos escuchan, esas personas a las que siempre podemos acudir en los momentos buenos y en los otros, esas personas en definitiva que entran de lleno en nuestra vida, después de un proceso, casi siempre lento, de acercamiento mutuo.

Hoy Jesús en el evangelio, hace una pregunta al principio digamos general pero luego “demasiado” personal a sus apóstoles: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?”. Es una pregunta que también nos dirige a cada uno de nosotros. Podemos dar respuestas generales, ya sabidas, de “libro”. Pero cada uno de nosotros hemos de responder y desde nuestras

 

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vivencias, desde nuestro trato personal con Jesús, con sus momentos de luz y de sombras, desde nuestro deseo, a pesar de nuestros fallos, de seguirle y nombrarle el Señor de nuestra vida… Por supuesto que nos valen las respuestas que otros cristianos han dado, pero siempre con los matices únicos y personales de nuestra relación con Jesús: “Tú eres el Mesías de Dios”, “el Hijo de Dios vivo”, “Tú eres la luz de mis días y de mis noches”, “Tú sabes, Señor, que soy tuyo”, “Tú eres el Señor de mi vida, mi gran amigo…”. A cada uno de nosotros con nuestras palabras nos toca responder a la pregunta que Jesús nos hace: “Y vosotros ¿quién decís que soy yo?”.

  

 

!QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡    

 

  

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 Reflexion:

“¿Quién será éste?” 

Herodes se enteró de todo lo sucedido, pero nosotros no sabemos qué era eso que estaba sucediendo si no vamos al evangelio de Lucas a leer los capítulos anteriores.

Jesús predica y realiza signos de salvación. Su presencia es Buena Noticia. Y las gentes le siguen. De Él sí se puede esperar la novedad que nos cambie la vida.

Casi en contraposición con la primera lectura, en la que nada de lo que acontece en la vida del ser humano y en el mundo merece la pena, Jesús se está convirtiendo en “la” referencia para la vida de muchos, por ser buena noticia que anuncia con signos de salvación el Reino de Dios que ya está entre nosotros y en nosotros. Sin espectáculo, sin alboroto, sin que la vida de cada día cambie demasiado… lo que cambia es la sanación que llega con Él y que

 

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introduce alegría, dignidad, confianza. Ante la fama que Jesús va adquiriendo Herodes se pregunta “¿quién será éste?”. Y quiere ver a Jesús. Los pocos datos que el Evangelio nos ofrece sobre Herodes nos inclinan a imaginar los posibles motivos de su deseo. Quizá es inútil preguntarse por lo que movía a Herodes en ese momento. Porque lo importante es hacernos la pregunta a nosotros mismos.

¿Qué me mueve a acercarme a Jesús? ¿Quiero acercarme realmente a Él cada día? ¿Me pregunto “quién es éste” tratando de descubrirle cada día más hondamente o supongo que ya le conozco desde hace mucho y no hay nada que descubrir?

Ojalá el amor mantenga en nosotros ese deseo permanente de conocerle más y mejor, sin ninguna pretensión de totalidad, ni de dominio.

 

!QUE EL SEÑOR LES BENDIGA¡    

  

 

  

 

 

     

 

 

 

 

 

-----------------------------ARCHIVIDO DE REFLEXIONES (2020)-------------------------------

 

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