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“EL SEÑOR ESTA CERCA”                                                                           

Mis queridos hermanos:

En la Segunda Lectura de este domingo hemos escuchado a san Pablo cómo exhortaba a los filipenses a estar alegres en el Señor. Por dos veces les insiste en que estén alegres en el Señor: "Alegraos siempre en el Señor. Os lo repito:
¡alegraos!...."Esta insistencia de San Pablo nos suena hoy, en plena crisis económica al menos como fuera de lugar. ¿Cómo vamos a alegrarnos? ¿Cómo vamos a sentir alegría con la multitud de problemas que nos agobian y nos afligen? Seguramente san Pablo hoy nos volvería a decir lo mismo: "estad alegres en el Señor, sí, pero ¡ojo!, —nos aclara- ría— sólo podréis tener alegría y paz, si os abrís al Señor y ponéis vues- tra dicha en Él". También en la primera lectura la Palabra de Dios con las expresiones dirigidas por el profeta a Sión, nos dice: "¡Iglesia santa, disfruta, goza, alégrate con todo el corazón!."Sí, hermanos, esto es un anuncio espléndi- do. Nos dice que Dios ama a la Iglesia, la nueva Jerusalén. Y los cristianos, amándonos todos los unos a los otros, sabemos comunicarnos la felicidad que cada uno lleva dentro, recibida del Dios que mora en nuestros corazones. Sencillamente, porque en el corazón del cristiano no cabe más que la alegría de sentirse salvado por un Dios que le ama y que viene ahora, Niño en Belén, para robarle el corazón.

Esta alegría cristiana tiene un precio. ¿Qué debemos hacer para conquistarla, para poseerla, para que perdure en medio del Pueblo de Dios?

¿Qué debemos hacer?... Es la pregunta de todos a Juan Bautista, el austero profeta del Jordán, que se presenta para preparar el camino del Señor. Y Juan, en el Evangelio de hoy, tiene para cada uno de los grupos su recomendación especial.

A las turbas que le preguntan: "¿Qué tenemos que hacer?,"les responde: "Practicad el amor y la misericordia. Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene. Y quien tiene alimentos, que reparta entre los que no tienen."A los publicanos, cobradores de impuestos, les avisa: "No exijáis nada más de lo que está fijado, para enriqueceros vosotros."

Y a los soldados de la legión romana, creyentes, que acuden a este profeta de Israel, les pide: "No hagáis violencia a nadie, ni formuléis falsas denuncias, y contentaos con vuestra paga."Les recomienda por fin a todos: "Yo os bautizo en agua. Pero recibid al que viene detrás de mí, porque Él os va a bautizar con Espíritu Santo."Así preparaba Juan la venida de Jesús el Salvador. Está bien claro. Es un imposible disfrutar la alegría que Dios nos ha traído al mundo si no tenemos un amor efectivo a todos, basado en la honestidad de la vida propia y en el respeto a los demás.

Como en los tiempos del Bautista, hoy nos pide Dios limpieza del corazón. Conciencia tranquila, porque sabemos rechazar con violencia el pecado: así, como suena, ese pecado del cual el mundo moderno ha perdido la noción.

Hoy nadie quiere oír esa palabra fatídica, porque trae a la memoria un juicio posterior de Dios. Pero el grito de la propia conciencia no lo puede acallar nadie, y la alegría es un imposible cuando la conciencia no está en paz. Si en el mundo se observase mejor la Ley de Dios, habría muchas más alegría en todos nuestros pueblos. La alegría nos haría pasar la vida como en una fiesta ininterrumpida.

Habiendo sido bautizados en el Espíritu Santo, o conservamos al Es- píritu Divino dentro de nosotros, o la alegría del Cielo habrá huido de nosotros quizá para siempre... A esta condición —diríamos personal de cada uno—, se añade la obligación respecto de los demás. El Evangelio nos habla de los cobradores de los impuestos y de las acciones policiales de los soldados. En el contexto social de entonces, publicanos y soldados eran temidos. Porque los unos se aprovechaban de sus cargos para enriquecerse indebidamente, y los otros podían cometer injusticias descaradas.

Hablándoles a ellos, Juan nos recuerda a todos que la justicia y el respeto a la persona son condiciones indispensables para que haya alegría en la sociedad. No diremos que esto no es bien actual en nuestros países. Mientras muchos vivan sumidos en una pobreza injusta, y mientras exista la violencia, venga de donde venga, resultarán inútiles todos los esfuerzos que muchos hacen para implantar la felicidad y la alegría en el pueblo. Ni la opresión de los gobiernos, ni las guerrillas o grupos terroristas tienen la palabra, sino el amor que abraza a todos y da a cada uno lo que le pertenece."¿Qué tenemos que hacer?,"preguntaban las gentes al Bautista, como nos lo preguntamos nosotros mismos: ¿Qué tenemos que hacer?...

Lo principal, renovar nuestro Bautismo.

No el de Juan, que parece inspirar miedo, sino el de Jesucristo, fuente de felicidad inenarrable. Porque con él Jesucristo derrama dentro de nosotros el Espíritu Santo, el cual nos mete ya en esperanza dentro de la alegría del Cielo. Con ese Espíritu Divino en el corazón, ¿qué nos falta para nuestra felicidad? Con ese Espíritu de Dios alentando toda la vida, ¿tendremos o no tendremos la alegría proclamada por el profeta, y encargada después por Pablo a toda la Iglesia, el Pueblo de Dios?... En definitiva, desde la alegría, se nos pide conversión. Y no hay no hay conversión sin relación con Dios; no podemos manifestar un cambio de vida, un cambio de vida que se manifieste en obras buenas si no hay una relación profunda con el Señor. Necesitamos todos recuperar un espacio cada día para estar con el Señor, para que nuestro corazón se vaya moldeando como el suyo y acabemos viviendo aún en medio de las dificultades, con alegría y paz

 

                   ¡QUE EL SEÑOR LES BENDIGA

 

 

 

  

CLASE PRE BAUTISMAL

Para los próximos Bautizos, favor de inscribirse, en la oficina parroquial o con la Señora María de los Ángeles, debe de estar registrado para poder asistir a la clase bautismo.  Es una sola clase de Bautizo. Nos reuniremos en la Rectoría (sótano) a las 4:00 PM, el sabado de 05 enero 2019. Padres y Padrinos tienen que asistir a la clase Bautismal y participar en la charla.

Por favor traiga una copia del certificado de nacimiento de la clase.

(No traiga a sus niños a la clase de Bautismo por favor.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                        

En el principio era el verbo, la palabra estaba con Dios y el verbo era Dios. Fue en el principio con Dios. Todas las cosas vinieron a ser a través de él, y sin él nada llegó a ser. Lo que vino a ser a través de él era vida, y esta vida era la luz de la raza humana; la luz brilla en las tinieblas y la oscuridad no ha superado lo." (San Juan Evangelista, Apóstol; Juan 1:1-5)